jueves, 19 de mayo de 2011

Grietas 73


Un pasquín del Grupo La Resistencia 2012
Número 72 / 11 Mayo 2011
En la edición: Denisse Sánchez Erosa .
Argentina Casanova,Ileana Garma .
Mario Pineda . Adán Echeverría,
Joelia Dávila, Jesús Bartolo


Dirección: Jorge Manzanilla
palabrasgrietas@yahoo.com.
mx







GUSTAVO MARTÍNEZ CASTELLANOS


VULNERAR, LA TENDENCIA

GUSTAVO MARTÍNEZ CASTELLANOS


En Guerrero, esta semana santa nos adelantó
un escenario del próximo gobierno estatal. Las
actitudes de los secretarios de Salud, Lázaro
Mazón y de Desarrollo Social, Jiménez Rumbo
al negarse a ingresar a una dinámica de
cohesión dentro del gobierno estatal actual, -
que sus personeros han justificado aduciendo
que reportan comportamientos partidistas o de
lid electoral- dejan entrever una innegable
tendencia.


En el caso de Lázaro Mazón -dos veces alcalde de Iguala- es posible observar que cuando formó sus gabinetes nadie decidió por él ni nadie le condicionó nada. Si repartió espacios a su partido fue por inclinación personal. Pero si lo hizo bajo presión del PRD, entonces entendemos con claridad la raíz de su actual postura y la contradicción en la que cae al aceptar un cargo sólo para entregárselo a su partido En esa contradicción va otra impronta: a pesar de que solo es Secretario, Mazón sigue sintiéndose Ejecutivo. En otras palabras, cree que en él debemos empezar a ver a "otro" gobernador sobre el que elegimos en las urnas. O a un "subgobernador" cuya Secretaría es ya un "subgobierno".

Jiménez Rumbo ha actuado en la misma tesitura: tampoco ha admitido que es parte de un gobierno, que la Secretaria a su cargo no es "otro" poder. Se puso en pie de lucha después de su correligionario Lázaro y es posible que considere que, como en la tribuna senatorial, sus mociones deben ser tomadas a título de legislación. En ese ejercicio -que le vendría muy bien con buenas propuestas y una actitud en verdad vigilante de la res pública surianano ha querido entender que ahora es parte de un equipo cuyo fin es resolver dentro de un ámbito de cohesión los problemas del pueblo al que él mismo se obligó a servir (no a representar) con un gobierno al que accedió a pertenecer no a contradecir, ni a desobedecer, presionar o cuestionar. Mucho menos a verlo como la bancada de oposición a vencer.

Estas actitudes no sólo dan cuenta de la bizarra idea que de sí mismos tienen ambos secretarios sino que reafirman la especie de que están en pie de guerra pues al condicionar su presencia para participar en un gobierno han pretendido fracturarlo ya que iniciaron por intentar acorralarlo a través de ventilar las primicias de sus inconformidades en los medios de comunicación, como siempre lo hace el PRD que ha presentado todas sus batallas primero a través de su prensa, ésa que sólo vela por los intereses del PRD -aún cuando esos intereses lastimen o fracturen la vida institucional del estado y la de los demás ciudadanos- y luego inician las marchas y los plantones.

Esas actitudes suyas, no sólo dejan entrever que desestabilizar a través de la renuencia por la renuencia misma ya es su tarea; sino que, además, le dan la razón a Zeferino quien, prefirió eludirlos para no lidiar con ellos y sus bizarras estratagemas. Vulnerada de inicio la cohesión del gobierno con estos casos, es de esperarse que las actitudes de ambos secretarios se vuelvan tendencia -como todo lo que le da resultado al PRD en su afán de acumular más poder- y, en lo sucesivo, la vida institucional del gobierno sufra más acometidas que redunden en la retardación de las acciones administrativas y asistenciales del gobierno, toda vez que ambos perredistas, al aceptar la venia de Aguirre a sus contradictorias condiciones (en lugar de rechazarla y sumarse a la vida institucional gubernativa), ratificaron que consiguieron establecer una pugna de la cual ganaron el primer asalto y a menos de un mes de iniciado este gobierno. ¿Qué más debemos esperar?



EN TRES ACTOS

ANA BERTHA GÓMEZ CAVAZOS


EN UN TAXI.
-¿Vive por aquí?
-Ya no tengo muchas ganas de seguir rentando acá.
-¿Por el granadazo?
-Pues es que parece chiste: Acto1, avientan un granadazo en la plaza. Acto 2, balacean a
un poli y a uno de los viejitos que jugaban dominó en el kiosco-biblioteca. Acto 3, me entero
que tratan de secuestrar a una chava a la vuelta de mi casa. Mejor me voy antes de que me
entere cómo se llamó la obra.
-Y lo malo es que no es chiste, es de a de veras.
-Sí, imagínese donde en una de esas me toque salir en uno de los actos. ¡No'mbre!
-Ay, señito. Pues cuídese mucho.
-Igualmente, que Dios lo acompañe.



BORRACHOS

ANA BERTHA GÓMEZ CAVAZOS


La cervecería cumple 120 años y lo celebra con un 'show de fuegos artificiales'
de 20 minutos de duración.
AL TELÉFONO.
-Bueno, byeee…Weeey, que tronadera se está oyendo por tu casa.
-Son los cohetes de la mentada cervecería, por el 120 aniversario.
-Ah, la que compraron los extranjeros…Parece balacera, ¿No crees?
-Sí, ni me quiero asomar a la ventana.
-Ches borrachos, wey. ¿Cómo se les pone hacer eso en esta ciudad?
-De seguro al güey al que se le ocurrió ni vive aquí. En fin, cuídate.
HACIENDO UNA MAQUETA Y UN RESUMEN.
-Suenan muy feo.
-Son cohetes…de veras. Los voy a poner en la tele.
-Ya duraron mucho rato.
-Sí, ya sé. ¿Ya los viste? Míralos, están en la tele.
-Me están dando ganas de tirarme al piso. (Se tira al piso, detrás de la cama)
-Mmmm, bueno (le paso libreta, libro, lápiz y borrador) pero sigue haciendo
el resumen.
SIGUEN SONANDO LOS COHETES.
-¿Me puedes pasar el osito?


HACER EL AMOR A LAS PALABRAS

ILEANA GARMA


tomarlas a cada una y sumergirlas con fuerza en el mar
tomar a las palabras una a una
cogerlas mientras el mar desviste un nocturno en cada ola

Tomar a las palabras sumergirlas con fuerza
abrirles las piernas las extremidades los minerales descarnados
abrirles los dientes los clausurados túneles
prenderles las llagas hasta el alba

Hacerles el amor

Hacer el amor con las palabras
hacer de su joven cabello algo antiguo y peligroso
hacer de lo que quema una habitación para los ciegos

hacer de lo que es dulce una rabiosa trampa para los cobardes

descubrir en fin su cal siniestra
su ropa interior
el olor de sus uñas
de su tierra
sus lenguas heridas

No hay nada más triste
que hacerle el amor a las palabras

que sentirse vacío indefenso acorralado
pedófilo de la muerte en los índices de las púas
violador de lo que tiembla
de lo que nace
de lo que devora
No hay nada más triste que sentir cercano el cielo los puntos suspensivos
las ágatas las palabras ágatas las palabras hierro
la translúcida lo blanquecino

No hay nada más triste
que hacer el amor a las palabras
lo que queda a lo que resta a las tres de la tarde
la fotografía sin boca
el padre que palidece el hijo que se petrifica
el elefante errabundo
la nueva cicatriz de la escalera que ha muerto
las bicicletas que pasan
el hombre con semillas y vacío
la mujer con el talle estancado
las palabras

Hacerle el amor
a las palabras.



Esta es una publicación de la Catarsis Literaria El Drenaje. Si algo aparece publicado acá, seguro es que coincidimos en ideas.

Grietas 72


Un pasquín del Grupo La Resistencia 2012
Número 72 / 11 Mayo 2011
En la edición: Denisse Sánchez Erosa .
Argentina Casanova,Ileana Garma .
Mario Pineda . Adán Echeverría,
Joelia Dávila, Jesús Bartolo


Dirección: Jorge Manzanilla
palabrasgrietas@yahoo.com.
mx








Eli Barreiro



LAS ILUSIONES PERDIDAS (LA MARCHA DEL 8 DE MAYO)

KENIA AUBRY



Recuerdo que hace poco más de una década,
varios filmes mexicanos tematizaron la
corrupción y la impunidad entre políticos y
funcionarios públicos, algunos ejemplos son:
Todo el poder (1999), La ley de Herodes (1999)
y tiempo después se agregó Conejo en la luna
(2004). La corrupción es un tema que tiene
tomado al entorno de los mexicanos o, para ser
más explícita y quede claro el término de Julio
Cortázar (dentro de mi conjetura), secuestrado.
Por eso, la producción cinematográfica no deja
de narrar las ignominias que acontecen desde el
poder, entre las obras más recientes y publicitadas
están El infierno (2010), el documental Presunto
culpable (2011) y Salvando al soldado Pérez
(2011)
.

No pretendo escribir sobre cine, no es el enfoque de mi columna. Traigo al discurso cinematográfico como paradigma de lo que todo arte tiene por razón de ser: la reflexión sobre lo que ocurre en el entorno sociocultural, siempre en combinación con las claves de lo local y lo universal. Destaco estos dos rasgos sustanciales en el proceso creador (no sé si de todo arte, pero con seguridad lo son del cine y de la literatura), porque independientemente de los filmes mexicanos, los cinéfilos y los asistentes sin más fin que el entretenimiento, hemos visto películas de diferentes nacionalidades con la misma temática. El código local funciona en ellas para otorgar la base real que ofrece la sociedad, y lo universal (para que me entiendan) es lo que comunica a chinos con alemanes, alemanes con mexicanos, mexicanos con africanos, y así ad infinítum. La experiencia universal en el cine (y en la literatura) nos coloca frente al espejo y no para mirar lo diferente, sino aquello que nos iguala.

¿A cuento de qué viene todo esto? Que las denuncias sobre las corruptelas planteadas en el cine (y en la literatura) no han servido de nada. Puedo considerar que las películas de naturaleza enteramente ficcional, para diferenciarlas de la sustancia de los documentales, tengan menos efecto en el razonamiento del espectador inocente. No obstante, proyecciones de testimonio como Presunto culpable (por cierto, de realización casi impecable), con todo y su final feliz, no deja indiferente, y sin embargo continuamos en la más grande de las displicencias.

El devenir del arte ha enseñado que no tiene un efecto ético sobre su auditorio, porque no es su intención. Pongo al cine (y a la literatura, géneros que mejor conozco) como modelos de discursos que apelan a la denuncia, a la exposición, a la revelación de problemáticas. Mas no resuelven, porque no les compete, ningún problema social. Nunca olvidaré la diáfana idea del escultor Richard Serra: la obra de arte (y el artista) no son útiles "de manera funcional como un coche o una puerta. Pero el arte puede ser un catalizador que transforma la manera de ver o de sentir tu relación con el mundo". Hoy me doy de topes contra un muro, pues toda obra de arte que piensa tiende al fracaso. No podemos mudar nuestra visión del mundo, porque no nos han enseñado a mirar el cine ni a leer la literatura, como (estoy convencida) tampoco nos han educado para comprender la Historia, ni el periodismo, ni la sociología, ni la ecología (esta mañana me dijo un vecino: "¡son chingaderas eso de que el agua se va a acabar!"), ¿en qué nos han educado entonces? Empiezan las ilusiones perdidas. He traído el tema de la corrupción porque lo considero el origen de nuestro agobio inmediato: el incontrolable crimen organizado (tema del mundo mediático de todos los días). Queremos que el problema se afronte con rapidez, pero no hay acciones contundentes que pongan freno al exceso de violencia. ¿Dónde están los intelectuales (no orgánicos) con una postura crítica que cuestione cada día, a modo de
terrorismo sicológico, nuestro maleado sistema para ganar conciencias? En el caso de los artistas, no basta con la creación, tiene que escucharse su voz. Reconozco como voces constantes la de Carlos Fuentes, Denise Dresser, Anabel Hernández, sin olvidar a los columnistas de la prensa seria que denuncian en artículos y entrevistas la situación social que vive México. Sé que no se puede obligar a los intelectuales (ni a nadie) a escribir críticamente, a cuestionar y a exigir no sólo al Presidente, a los servidores públicos, sino también a los banqueros, al ejército, a los universitarios, a las amas de casa, a los ciudadanos de a pie; mas en la circunstancias que vive el país, es un deber, un acto ético consigo mismo y con los otros.

En la vida y en la Historia no existen los hubiera. ¿Dónde estaba el poeta Javier Sicilia antes de la penosa muerte de su hijo? Cuántas marchas organizó por los muertos del narcotráfico, por los presuntos culpables que están en la cárcel y no lo son, por las muertas de Ciudad Juárez que hoy nadie invoca (y no han parado los crímenes femeninos, es sólo que las han superado los muertos por el crimen organizado). Cuántas marchas organizó por la corrupción y la impunidad, por los que habitan en comunidades sin luz y agua, por los que son aviadores con cinco nóminas, por los que tienen dos empleos; así podría incrementar esta relación de circunstancias inagotables. El grito de dolor de Sicilia con un "Estamos hasta la madre… Alto a la guerra. Por un México justo y en paz" (desde mi punto de vista) sólo contribuye al alarma y a la desesperación social, sobre todo, si tomamos en cuenta lo que dice Moisés Naim en su artículo de El País, "¿Quién perdió a México?": que los mexicanos estamos de por sí agobiados "por décadas de frustración económica, expectativas de progreso que no se cumplen y políticos y políticas mediocres".

El problema del crimen organizado (generado por la corrupción de nuestro sistema) no se resuelve con un "Estamos hasta la madre", ni se solucionará con la segunda marcha nacional convocada por Sicilia para el 8 de mayo. Para mí, el éxito de un movimiento no está en el número de personas que congregue (a veces es una falsa solidaridad), sino en la continuidad y en la persistencia de las acciones. Mi postura es antimarchas. Si no creyera que la condición humana es endeblísima, apostaría por la actitud, la voluntad y los sacrificios: evidenciar la corrupción, desde ciudadanos de a pie, pasando por periodistas, intelectuales, sacerdotes, banqueros hasta funcionarios públicos. La lucha contra el narcotráfico es de todos y no es de prisas, es de probidad, de conciencia, de paciencia, y de educar con ese ejemplo (en la escuela y la familia), aunque se lea estúpidamente manido, a las nuevas generaciones.

Me gusta una de las acciones emprendidas por Sicilia y debe hacerse efectiva: conmemorar a los muertos. Supongo que se refiere a los inocentes caídos por la guerra del crimen organizado, la propuesta del poeta es "poner placas con sus nombres en las plazas de cada pueblo". Estoy de acuerdo en que nuestras ciudades se conviertan en memoria manifiesta, visible. Convertir nuestros sitios públicos, nuestro entorno, nuestro país en acromegálico cementerio que nos devuelva el dolor y barra nuestra indiferencia, como ya lo había predestinado Roberto Bolaño en Amuleto: cementerios pero no parecidos a los de 1974, "ni a un cementerio de 1968, ni a un cementerio de 1975, sino a un cementerio del año 2666, un cementerio olvidado debajo de un párpado muerto o nonato, las acuosidades desapasionadas de un ojo que por querer olvidar algo ha terminado por olvidarlo todo".

No somos los únicos que estamos hartos. Me parece que magnificamos nuestros problemas de narcotráfico y así no se puede pensar. El narco nunca se extinguirá del todo por una razón simple: la condición humana es excesivamente vulnerable, la ambición no tiene límites, pero sí creo que puede debilitarse, insisto, con probidad, paciencia, voluntad. A lo mejor no valga la comparación: me viene a la memoria Irak donde la vida cotidiana son las ráfagas de balas, las bombas, el toque de queda. Un país del caos, una Irak doliente que llora a los más de 50 muertos cada día. Los intelectuales no tienen espacios, tienen que huir. Los osados como Mohamed Al-Daradji, el director de Sueños (Ahlaam), filmó con una cámara en la mano y un AK-47 en la otra en 2005 (aunque la película se estrenó tres años después).

Al-Daradji dijo en declaraciones conmovedoras: "La gente en Irak no va al cine. No hay tiempo; quién quiere ir tiene el temor de ser asesinado, el miedo de que en algún edificio estalle una bomba del ejército de Estados Unido so de las milicias […] ¿Qué queremos: soldados o artistas?, es lo que nos preguntamos los iraquíes. Imagino que en México todavía existe eso de ir al cine con un amigo, con tu novia o con tu esposa. Eso no existe en Irak. A las seis de la tarde todos ya deben estar en sus casas, si no quieren arriesgarse […] Espero que un día los iraquíes puedan vivir como cualquier ciudadano del mundo, donde no haya guerra: sin miedo". Nosotros mexicanos, sin responder a la ligera, sino desde el verdadero pensar, ¿qué queremos?



APAGO LA LUZ

ROBERTO CARDOZO


quedas tú
sin la máscara efímera de la belleza
me iluminan tus ojos
desaparece la gravedad
entre las sombras
tus pechos vuelven a ser
firmes
los muslos
me atrapan
sueños vueltos a soñar
ágiles
aves muertas
espejos rotos a sus pies

La oscuridad sanadora
el sintiempo
nosotros colgados de las paredes
cerramos los ojos
bajamos deslizándonos
entre claroscuros
las sábanas se agitan

Un tigre acecha
sediento
abreva
de ti
de tu sombra
se alimenta
desaparece corriendo por las paredes
una estrella
inhalo
exhalo
vacío mi espíritu
me apago en la luz.


Esta es una publicación de la Catarsis Literaria El Drenaje. Si algo aparece publicado acá, seguro es que coincidimos en ideas.
palabrasgrietas@yahoo.com.mx